Como se forman las estrellas

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Nebulosa del águila

La formación estelar es el proceso por el cual las regiones densas dentro de las nubes moleculares en el espacio interestelar, a veces denominadas “viveros estelares” o “regiones de formación estelar”, colapsan y forman estrellas[1] Como rama de la astronomía, la formación estelar incluye el estudio del medio interestelar (ISM) y de las nubes moleculares gigantes (GMC) como precursores del proceso de formación estelar, y el estudio de las protoestrellas y los objetos estelares jóvenes como sus productos inmediatos. Está estrechamente relacionada con la formación de planetas, otra rama de la astronomía. La teoría de la formación estelar, además de dar cuenta de la formación de una sola estrella, también debe tener en cuenta las estadísticas de las estrellas binarias y la función de masa inicial. La mayoría de las estrellas no se forman de forma aislada, sino como parte de un grupo de estrellas denominadas cúmulos estelares o asociaciones estelares[2].
Una galaxia espiral como la Vía Láctea contiene estrellas, restos estelares y un medio interestelar (ISM) difuso de gas y polvo. El medio interestelar está formado por entre 10-4 y 106 partículas por cm3 y suele estar compuesto por aproximadamente un 70% de hidrógeno en masa, mientras que la mayor parte del gas restante está formado por helio. Este medio se ha enriquecido químicamente con trazas de elementos más pesados que se produjeron y expulsaron de las estrellas a través de la fusión del helio cuando éstas superaron el final de su vida en la secuencia principal. Las regiones de mayor densidad del medio interestelar forman nubes, o nebulosas difusas,[3] donde tiene lugar la formación de estrellas[4] A diferencia de las espirales, una galaxia elíptica pierde el componente frío de su medio interestelar en un plazo aproximado de mil millones de años, lo que impide que la galaxia forme nebulosas difusas, salvo mediante fusiones con otras galaxias[5].

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La formación estelar es el proceso por el cual las regiones densas dentro de las nubes moleculares en el espacio interestelar, a veces denominadas “viveros estelares” o “regiones de formación estelar”, colapsan y forman estrellas[1] Como rama de la astronomía, la formación estelar incluye el estudio del medio interestelar (ISM) y de las nubes moleculares gigantes (GMC) como precursores del proceso de formación estelar, y el estudio de las protoestrellas y los objetos estelares jóvenes como sus productos inmediatos. Está estrechamente relacionada con la formación de planetas, otra rama de la astronomía. La teoría de la formación estelar, además de dar cuenta de la formación de una sola estrella, también debe tener en cuenta las estadísticas de las estrellas binarias y la función de masa inicial. La mayoría de las estrellas no se forman de forma aislada, sino como parte de un grupo de estrellas denominadas cúmulos estelares o asociaciones estelares[2].
Una galaxia espiral como la Vía Láctea contiene estrellas, restos estelares y un medio interestelar (ISM) difuso de gas y polvo. El medio interestelar está formado por entre 10-4 y 106 partículas por cm3 y suele estar compuesto por aproximadamente un 70% de hidrógeno en masa, mientras que la mayor parte del gas restante está formado por helio. Este medio se ha enriquecido químicamente con trazas de elementos más pesados que se produjeron y expulsaron de las estrellas a través de la fusión del helio cuando éstas superaron el final de su vida en la secuencia principal. Las regiones de mayor densidad del medio interestelar forman nubes, o nebulosas difusas,[3] donde tiene lugar la formación de estrellas[4] A diferencia de las espirales, una galaxia elíptica pierde el componente frío de su medio interestelar en un plazo aproximado de mil millones de años, lo que impide que la galaxia forme nebulosas difusas, salvo mediante fusiones con otras galaxias[5].

Sol

Una estrella nace cuando los átomos de los elementos ligeros son comprimidos bajo una presión suficiente para que sus núcleos sufran una fusión. Todas las estrellas son el resultado de un equilibrio de fuerzas: la fuerza de la gravedad comprime los átomos del gas interestelar hasta que comienzan las reacciones de fusión. Y una vez que comienzan las reacciones de fusión, éstas ejercen una presión hacia el exterior. Mientras la fuerza de gravedad hacia dentro y la fuerza hacia fuera generada por las reacciones de fusión sean iguales, la estrella permanece estable.
Las nubes de gas son comunes en nuestra galaxia y en otras galaxias como la nuestra. Estas nubes se llaman nebulosas. Una nebulosa típica tiene muchos años luz de diámetro y contiene suficiente masa para formar varios miles de estrellas del tamaño de nuestro sol. La mayor parte del gas de las nebulosas consiste en moléculas de hidrógeno y helio, pero la mayoría de las nebulosas también contienen átomos de otros elementos, así como algunas moléculas orgánicas sorprendentemente complejas. Estos átomos más pesados son restos de estrellas más antiguas, que han explotado en un evento que llamamos supernova. El origen de las moléculas orgánicas sigue siendo un misterio.

Nebulosa de orión

Una estrella nace cuando los átomos de los elementos ligeros son comprimidos bajo una presión suficiente para que sus núcleos sufran una fusión. Todas las estrellas son el resultado de un equilibrio de fuerzas: la fuerza de la gravedad comprime los átomos del gas interestelar hasta que comienzan las reacciones de fusión. Y una vez que comienzan las reacciones de fusión, éstas ejercen una presión hacia el exterior. Mientras la fuerza de gravedad hacia dentro y la fuerza hacia fuera generada por las reacciones de fusión sean iguales, la estrella permanece estable.
Las nubes de gas son comunes en nuestra galaxia y en otras galaxias como la nuestra. Estas nubes se llaman nebulosas. Una nebulosa típica tiene muchos años luz de diámetro y contiene suficiente masa para formar varios miles de estrellas del tamaño de nuestro sol. La mayor parte del gas de las nebulosas consiste en moléculas de hidrógeno y helio, pero la mayoría de las nebulosas también contienen átomos de otros elementos, así como algunas moléculas orgánicas sorprendentemente complejas. Estos átomos más pesados son restos de estrellas más antiguas, que han explotado en un evento que llamamos supernova. El origen de las moléculas orgánicas sigue siendo un misterio.