Memorama de emociones para niños

Memorama de emociones para niños

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Juego de parejas de emociones

Skip to contentIntroduzca a los niños pequeños en las distintas emociones con este divertido juego de parejas.Los niños tienen emociones desde el momento en que nacen. A medida que crecemos, empezamos a expresar esas emociones de formas más apropiadas. Muchos niños crecen pensando que sólo está bien ser feliz todo el tiempo, pero eso no puede estar más lejos de la realidad. Es importante que los niños aprendan a una edad temprana que está perfectamente bien tener una gama de emociones, desde la alegría hasta la tristeza, pasando por el enfado, el miedo, la vergüenza o la tontería. También es importante que nunca avergoncemos a los alumnos por sentir estas cosas. Los niños deben aprender que pueden etiquetar lo que sienten y luego decidir si quieren sentirse así. La mejor manera de hacerlo es exponerlos a la gama de emociones a una edad temprana, incluso desde que son niños pequeños. Este pequeño juego de emparejamiento te permitirá mostrar a los niños cómo etiquetar los sentimientos y luego practicar las expresiones faciales asociadas a ellos. A medida que los niños crecen y empiezan a utilizar palabras para expresarse, debemos animarles a decir «me siento…» cuando estén pasando por una emoción. Etiquetar nuestros sentimientos nos ayudará a autorregularnos cuando seamos adultos.

Sentimientos de kidvision

Este estudio explora la capacidad de los niños para comprender que las emociones expresadas en contextos de juego simulado pueden tener intenciones lúdicas. Esta capacidad de detectar las emociones simuladas por otras personas se considera importante porque ayuda a las personas a identificar a los individuos fiables y a establecer relaciones positivas y de confianza con los demás, así como a comunicarse eficazmente en contextos sociales (Saarni et al., 2007; Walle y Campos, 2014). En concreto, esta investigación se centra en cómo se desarrolla la capacidad de discriminar las expresiones faciales de emoción, pero haciendo especial hincapié en la capacidad más específica de detectar la emoción fingida (o las emociones simuladas en contextos de juego de simulación), para entender cómo los niños explican sus interpretaciones de las expresiones faciales fingidas. Además, este reconocimiento emocional se estudia en el contexto del juego de simulación, en el que la simulación de emociones suele darse en la infancia. En este sentido, se asume que la información contextual es fundamental en el reconocimiento de las expresiones faciales y las emociones fingidas. A continuación, analizaremos estos aspectos del estudio con más detalle.

Juego de mesa de las emociones en línea

La vida de las personas está influenciada por sus experiencias. La memoria codifica, almacena y permite evocar la información para su uso futuro (Baddeley, 1999). La memoria de los acontecimientos pasados comienza a desarrollarse en las primeras etapas de la vida y cambia a lo largo de los años de preescolar y jardín de infancia (Bauer et al., 2012). Un ejemplo de ello es el número de eventos o elementos que los niños pueden recuperar, la duración de ese lapso y la asociación de representaciones y procesos de memoria en claves externas o internas para su recuperación (Bauer et al., 2010; Ghetti y Bunge, 2012).
A medida que los niños desarrollan sus habilidades lingüísticas, se produce un aumento en su rendimiento en tareas de memoria, lo que indica la importancia del lenguaje verbal a la hora de analizar los cambios en el desarrollo de la memoria. En estudios realizados en niños de 3 a 5 años, en los que se proporcionaba información sobre acontecimientos de la vida cotidiana, se comprobó que los niños mayores recordaban más información que los pequeños y utilizaban tiempos verbales condicionales en sus relatos debido al mayor desarrollo de su capacidad lingüística (Hudson y Nelson, 1986; Fivush et al., 2003, 2008). Además de la edad, las emociones que acompañaron el desempeño durante las tareas de memoria pueden ser otro modulador. Las experiencias emocionalmente significativas ocurridas durante la infancia pueden ser retenidas y recordadas durante un tiempo significativo (Cordon et al., 2013). En el mismo sentido, Channell y Barth (2013) encontraron que la precisión de los recuerdos sobre información emocional estaba significativamente relacionada con el conocimiento emocional de los niños, lo que sugiere que esta asociación no podía explicarse simplemente por la maduración, sino que las diferencias individuales también jugaban un papel importante en el procesamiento de la memoria.