Habitos alimenticios concepto

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Definición de hábitos alimentarios pdf

El Ministerio de Sanidad de Colombia Británica ha colaborado en la redacción de una definición de alimentación saludable para que los profesionales de la salud, el gobierno, las organizaciones no gubernamentales y otros puedan utilizar la misma definición a la hora de desarrollar estrategias y políticas. La definición no es tan fácil como podría parecer a primera vista. Mucha gente piensa en la alimentación sana desde el punto de vista físico: cómo suman nuestras comidas en términos de calorías o sodio, o si el tamaño de las porciones cumple con las recomendaciones. Podemos centrarnos en consumir suficientes verduras y frutas, elegir cereales integrales, beber agua o comer pescado con regularidad. Cada uno de estos aspectos puede contribuir a una alimentación sana, pero no proporcionan la imagen completa.
La alimentación saludable es un patrón de alimentación que favorece la mejor salud física, mental y emocional posible. Incluye la elección de alimentos diversos y equilibrados que satisfagan sus necesidades de nutrientes y energía. Pero no se define por una sola práctica o comportamiento.
La alimentación sana es la forma general en que interactuamos con la comida y la abordamos en nuestras vidas. Incluye tener una relación positiva con la comida, disfrutar de ella y sentirse cómodamente satisfecho después de comer sin sentir culpa o vergüenza. Significa disfrutar de la comida con los demás y como parte de las celebraciones y la cultura. Puede incluir la elección de alimentos a veces porque aportan nutrientes a tu cuerpo, aunque prefieras el sabor de otra cosa. Incluye comer ocasionalmente alimentos que no encajan en ninguno de los grupos de alimentos sólo por el mero placer de su sabor.

Hábitos alimentarios poco saludables

Como proveedor de servicios de restauración, debes conocer el papel que desempeña la comida en la vida de las distintas personas a las que tienes que atender. La gente necesita la comida, sobre todo porque les mantiene sanos y les hace disfrutar. Si la comida que ofreces a la venta no cumple ninguno de estos requisitos, es posible que la gente no recurra a tus servicios. Por eso es importante que aprenda a tomar decisiones acertadas en materia de alimentos y a ofrecer el tipo de comida que desean sus variados clientes.
El maíz, por ejemplo, lo utilizan las ovejas para hacer “akpele”, el gas para hacer “komi”, los efutus para hacer “etsew”, los fantes para hacer “ntew” y los ahantas para hacer “fomfom”.
De nuevo, ¿has observado cómo come la gente? Algunos utilizan los dedos, otros los cubiertos y otros los palillos. Todo esto describe los hábitos alimentarios de las personas. Los hábitos alimentarios son, por tanto, la forma en que las personas seleccionan, cocinan, sirven y comen los alimentos que tienen a su disposición. Los hábitos alimentarios difieren de un grupo étnico a otro y de un país a otro. Estas diferencias se deben a muchas influencias sobre las personas.

Hábitos alimentarios wikipedia

Desde el principio y hasta el Neolítico, hace aproximadamente 10.000 años, el hombre era un nómada que vivía de la caza y de la recolección de frutas y verduras silvestres y su dieta se componía básicamente de caza (proteínas y lípidos) así como de bayas y raíces silvestres (hidratos de carbono con bajos Índices Glucémicos y alto contenido en fibra). La mayoría de los autores coinciden en que nuestros antepasados también comían, de forma accesoria, verduras (hortalizas de hoja, brotes de verduras…) y sin duda, de vez en cuando, cereales silvestres. Estas verduras también entraban en la categoría de carbohidratos con índices glucémicos muy bajos.
El gasto energético diario del hombre primitivo era enorme, no sólo porque tenía que hacer frente a inmensas exigencias físicas, sino también porque sus condiciones de vida eran extremadamente precarias, sobre todo debido a las erráticas condiciones climáticas.
Uno se pregunta cómo estos “deportistas de alto nivel” pudieron, durante millones de años, satisfacer una demanda calórica tan grande con los limitados hidratos de carbono de que disponían y, sobre todo, sin ninguno de los azúcares lentos *, considerados esenciales por los nutricionistas modernos.

Ensayo sobre los hábitos alimentarios

Cuando se trata de comer, tenemos fuertes hábitos. Algunos son buenos (“siempre desayuno”) y otros no tanto (“siempre limpio mi plato”). Aunque muchos de nuestros hábitos alimentarios se establecieron durante la infancia, no significa que sea demasiado tarde para cambiarlos.
Hacer cambios repentinos y radicales en los hábitos alimentarios, como no comer más que sopa de col, puede llevar a una pérdida de peso a corto plazo. Sin embargo, estos cambios radicales no son ni saludables ni una buena idea, y no tendrán éxito a largo plazo. La mejora permanente de los hábitos alimentarios requiere un enfoque reflexivo en el que se reflexione, se sustituya y se refuerce.