Estrategias para enseñar y aprender a pensar

Educacion

Aprendizaje por indagación

¿Cómo consiguen los niños una comprensión más profunda de cómo piensan, sienten y actúan para poder mejorar su aprendizaje y desarrollar relaciones significativas? Desde la antigüedad, los filósofos han estado intrigados por el modo en que los seres humanos desarrollan la conciencia de sí mismos, es decir, la capacidad de examinar y comprender quiénes somos en relación con el mundo que nos rodea. Hoy en día, las investigaciones no sólo demuestran que la autoconciencia evoluciona durante la infancia, sino también que su desarrollo está vinculado a los procesos metacognitivos del cerebro.
La mayoría de los profesores saben que si los alumnos reflexionan sobre cómo aprenden, se convierten en mejores alumnos. Por ejemplo, algunos estudiantes pueden pensar y procesar la información mejor en una biblioteca silenciosa, mientras que otros pueden concentrarse mejor rodeados de ruido o música familiar. Las estrategias de aprendizaje que funcionan para las matemáticas pueden ser diferentes de las que se aplican en el estudio de una lengua extranjera. A algunos les lleva más tiempo entender la biología que la química. Al ser más conscientes de cómo adquieren los conocimientos, los alumnos aprenden a regular su comportamiento para optimizar el aprendizaje. Empiezan a ver cómo sus puntos fuertes y débiles afectan a su rendimiento. La capacidad de pensar sobre el propio pensamiento es lo que los neurocientíficos llaman metacognición. A medida que aumentan las capacidades metacognitivas de los estudiantes, las investigaciones sugieren que también alcanzan niveles más altos.

 

Comentarios

¿Qué queremos decir con el término «pensamiento crítico»? En primer lugar, no existe una definición única y comúnmente aceptada del término «pensamiento crítico». Sin embargo, lo más habitual es que los profesores lo utilicemos para referirnos a lo que se conoce como habilidades de pensamiento de orden superior. Estas habilidades de pensamiento de orden superior son habilidades que nos obligan a pensar de una manera más profunda y compleja. Si está familiarizado con la taxonomía de Bloom, piense en los niveles superiores de la jerarquía: analizar, evaluar, crear. En pocas palabras, el pensamiento crítico requiere que el estudiante realice un análisis objetivo de un tema y evalúe la información disponible para formarse un juicio. El pensamiento crítico exige un enfoque sistemático para evaluar la nueva información. Nos anima a cuestionar y reflexionar sobre nuestros propios conocimientos y sobre cómo llegamos a las opiniones que tenemos y tomamos las decisiones que tomamos.

Enseñanza recíproca

– el conocimiento que tiene el alumno de las diferentes estrategias que tiene a su disposición y cuándo son apropiadas para la tarea (por ejemplo, «Si escaneo el texto primero me ayudará a entender el significado general»).
La regulación metacognitiva se refiere a lo que hacen los alumnos con respecto al aprendizaje. Describe cómo los alumnos supervisan y controlan sus procesos cognitivos. Por ejemplo, un alumno puede darse cuenta de que una estrategia concreta no está logrando los resultados que desea, por lo que decide probar una estrategia diferente.
Durante la fase de planificación, los alumnos piensan en el objetivo de aprendizaje que el profesor ha establecido y consideran cómo van a abordar la tarea y qué estrategias van a utilizar. En esta fase, es útil que los alumnos se pregunten a sí mismos:
A lo largo de la unidad, se les animará a reflexionar sobre la metacognición y a pensar en cómo pueden integrarla en su propia práctica en el aula. Al final de la unidad hay un glosario de palabras y frases clave.
Los psicólogos de la educación llevan mucho tiempo promoviendo la importancia de la metacognición para apoyar el aprendizaje de los alumnos y sigue siendo un campo de investigación interdisciplinar en rápido crecimiento. El psicólogo del desarrollo estadounidense, John Flavell, es el más conocido por haber introducido el término «metacognición» como resultado de su investigación en la década de 1970, que se centró en el conocimiento y el control de los niños sobre sus procesos de memoria.

Aplicar una serie de estrategias de enseñanza para desarrollar el pensamiento crítico y creativo

Pensar de forma crítica es algo más que pensar de forma clara o racional; se trata de pensar de forma independiente. Significa formular tus propias opiniones y sacar tus conclusiones sin tener en cuenta la influencia externa. Se trata de la disciplina del análisis y de ver las conexiones entre las ideas, y de estar muy abierto a otros puntos de vista y opiniones.
Empezar con una pregunta es la incursión más directa en el tema. ¿Qué quieres explorar y discutir? No debe ser una pregunta a la que se pueda responder con un «sí» o un «no». Lo que quieres es desarrollar preguntas esenciales, que inspiren una sed de conocimiento y de resolución de problemas. Apoyarán maravillosamente el desarrollo de las habilidades de pensamiento crítico.
Cuando plantees tu pregunta a los alumnos, ya sea en clase o en la plataforma virtual que hayas elegido, es importante que fomentes la lluvia de ideas.  Ofrezca posibles respuestas como referencia a los alumnos. Mantener discusiones abiertas con los estudiantes es una parte importante de la definición del problema en la fluidez de la solución.
Los estudiantes no pueden pensar de forma crítica si no tienen la información que necesitan. Comience cualquier ejercicio con una revisión de los datos relacionados que garantice que puedan recordar hechos pertinentes al tema. Estos pueden provenir de cosas como: