Simone de beauvoir joven

Simone de beauvoir joven

belleza

Claude lanzmann

Michel Foucault argumentó que los niños son capaces de dar su consentimiento a las relaciones sexuales, afirmando que suponer “que un niño es incapaz de explicar lo sucedido y que es incapaz de dar su consentimiento son dos abusos intolerables, absolutamente inaceptables”[2] Foucault, Sartre y periódicos como Libération y Le Monde defendieron la idea de las relaciones sexuales entre niños y adultos[3].
Michel Foucault declaró que la petición estaba firmada por él mismo, por el novelista/activista gay Guy Hocquenghem, el actor/escritor de teatro/jurista Jean Danet, la pediatra y psicoanalista infantil Françoise Dolto y también por personas pertenecientes a una amplia gama de posiciones políticas[4].
Una carta abierta firmada por 69 personas, entre ellas Michel Foucault, Roland Barthes, Jacques Derrida, Françoise Dolto, Philippe Sollers, Alain Robbe-Grillet y Louis Aragon[6] fue publicada en Le Monde en 1977, en vísperas del juicio de tres franceses (Bernard Dejager, Jean-Claude Gallien y Jean Burckardt) acusados de mantener relaciones sexuales con niñas y niños de 13 y 14 años. Dos de ellos estaban entonces en prisión provisional desde 1973 y la carta calificaba este hecho de escandaloso[7]. La carta afirmaba que había una desproporción entre la calificación de sus actos como delito y la naturaleza de los actos reprochados, y también una contradicción, ya que los adolescentes en Francia son plenamente responsables de sus actos a partir de los 13 años. El texto también opinaba que si las niñas de 13 años en Francia tenían derecho a recibir la píldora, también debían poder dar su consentimiento,[7] defendiendo el derecho de las “niñas de 12 y 13 años” a “tener relaciones con quien ellas decidan”[6].

América día a día

En este nombre en lengua románica, el apellido es “Bertrand de Beauvoir”, normalmente acortado a “de Beauvoir”, con el “de” indicando sus connotaciones aristocráticas; sin embargo, en el uso académico inglés y en todo el uso francés, los apellidos franceses se utilizan sin “de” cuando se usan sin nombre. Por tanto, el uso correcto para referirse a Simone de Beauvoir sólo por su apellido es “Beauvoir”, no “de Beauvoir”.
Simone Lucie Ernestine Marie Bertrand de Beauvoir (UK: /də ˈboʊvwɑːr/, US: /də boʊˈvwɑːr/;[3][4] francés:  [simɔn də bovwaʁ] (escuchar); 9 de enero de 1908 – 14 de abril de 1986) fue una escritora, intelectual, filósofa existencialista, activista política, feminista y teórica social francesa. Aunque no se consideraba filósofa, tuvo una importante influencia tanto en el existencialismo feminista como en la teoría feminista[5].
Beauvoir escribió novelas, ensayos, biografías, autobiografías y monografías sobre filosofía, política y cuestiones sociales. Fue conocida por su tratado de 1949 El segundo sexo, un análisis detallado de la opresión de la mujer y un tratado fundacional del feminismo contemporáneo; y por sus novelas, entre las que destacan Ella vino para quedarse y Los mandarines. Su contribución más duradera a la literatura son sus memorias, especialmente el primer volumen, “Mémoires d’une jeune fille rangée” (1958), que tienen una gran calidez y poder descriptivo[6]. Ganó el Premio Goncourt de 1954, el Premio Jerusalén de 1975 y el Premio Estatal de Literatura Europea de 1978. También fue conocida por su relación abierta y duradera con el filósofo francés Jean-Paul Sartre.

Altura de simone de beauvoir

En este nombre en lengua románica, el apellido es “Bertrand de Beauvoir”, normalmente acortado a “de Beauvoir”, con el “de” indicando sus connotaciones aristocráticas; sin embargo, en el uso académico inglés y en todo el uso francés, los apellidos franceses se utilizan sin “de” cuando se usan sin nombre. Por tanto, el uso correcto para referirse a Simone de Beauvoir sólo por su apellido es “Beauvoir”, no “de Beauvoir”.
Simone Lucie Ernestine Marie Bertrand de Beauvoir (UK: /də ˈboʊvwɑːr/, US: /də boʊˈvwɑːr/;[3][4] francés:  [simɔn də bovwaʁ] (escuchar); 9 de enero de 1908 – 14 de abril de 1986) fue una escritora, intelectual, filósofa existencialista, activista política, feminista y teórica social francesa. Aunque no se consideraba filósofa, tuvo una importante influencia tanto en el existencialismo feminista como en la teoría feminista[5].
Beauvoir escribió novelas, ensayos, biografías, autobiografías y monografías sobre filosofía, política y cuestiones sociales. Fue conocida por su tratado de 1949 El segundo sexo, un análisis detallado de la opresión de la mujer y un tratado fundacional del feminismo contemporáneo; y por sus novelas, entre las que destacan Ella vino para quedarse y Los mandarines. Su contribución más duradera a la literatura son sus memorias, especialmente el primer volumen, “Mémoires d’une jeune fille rangée” (1958), que tienen una gran calidez y poder descriptivo[6]. Ganó el Premio Goncourt de 1954, el Premio Jerusalén de 1975 y el Premio Estatal de Literatura Europea de 1978. También fue conocida por su relación abierta y duradera con el filósofo francés Jean-Paul Sartre.

Simone de beauvoir joven en línea

Beauvoir se pregunta “¿Qué es la mujer?”[7] Sostiene que el hombre es considerado por defecto, mientras que la mujer es considerada el “Otro”: “Así, la humanidad es masculina y el hombre no define a la mujer como ella misma, sino como relativa a él”. Beauvoir describe la relación del óvulo con el esperma en diversas criaturas (peces, insectos, mamíferos), hasta llegar al ser humano. Describe la subordinación de la mujer a la especie en términos de reproducción, compara la fisiología del hombre y de la mujer y concluye que los valores no pueden basarse en la fisiología y que los hechos de la biología deben considerarse a la luz del contexto ontológico, económico, social y fisiológico[8].
Entre los autores cuyos puntos de vista rechaza Beauvoir se encuentran Sigmund Freud y Alfred Adler,[9] y Friedrich Engels. Beauvoir sostiene que, aunque Engels, en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), sostuvo que “la gran derrota histórica del sexo femenino” es el resultado de la invención del bronce y la aparición de la propiedad privada, sus afirmaciones carecen de fundamento[10].